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📰 La pelea más estúpida de nuestra historia

📰 La pelea más estúpida de nuestra historia

📰 La pelea más estúpida de nuestra historia

Nos gritamos durante veinte minutos por una funcionalidad que el cliente podría haber resuelto con un "sí" o un "no" en diez segundos. Ninguno de los dos pensó en preguntarle.

Acabábamos de salir de una reunión con un cliente. App móvil, web pública, arquitectura por definir. El proyecto tenía buena pinta y estábamos en ese momento donde todavía todo parece posible y nadie ha metido la pata todavía.

Empezamos a plantear cómo encajar las piezas. Y ahí surgió el tema: había una métrica que generaba la app móvil. ¿Debía verse reflejada en la web cara al público?

Para mí, obvio que sí. Si la métrica existe, si el sistema la genera, si el usuario la produce — ¿para quién es si no para quien entra en la web? ¿Para quién?

José María, con una convicción que todavía no he conseguido entender del todo, decía que no. Que esa métrica no tenía nada que ver con la web pública. Argumentos, contraargumentos, diagramas mentales, referencias a decisiones anteriores de proyectos que no tenían nada que ver.

Los dos argumentando con toda la seriedad del mundo. Dos ingenieros de software, muy serios, muy técnicos, haciendo diagramas mentales de arquitecturas que ni siquiera existían todavía.

Y entonces algo se rompió. No sé quién subió el tono primero — los dos tenemos versiones distintas de ese momento, y las dos nos dejan bastante bien a cada uno — pero en algún punto pasamos de debate técnico a voces limpias. De arquitectura de software a Gran Hermano en tiempo récord. La única vez que nos ha pasado en todo el tiempo que llevamos trabajando juntos.

Y todo por una funcionalidad. Una. La puñetera funcionalidad.


El momento de verdad

Lo más gracioso — y lo más vergonzoso — es lo que no pasó en ningún momento de esa discusión.

Ninguno de los dos abrió WhatsApp.

Dos programadores capaces de montar una arquitectura distribuida en la nube, de gestionar despliegues en producción, de hablar de microservicios con cara seria. Incapaces de mandar un mensaje de diez palabras al cliente.

"Oye, ¿la métrica debería verse en la web pública?" Sí o no. Fin del debate, fin de la pelea, fin de todo.

Pues nada. Se quedó en stand by hasta la siguiente reunión.

📝 Apunte de Jose Maria
"Mi versión de los hechos difiere bastante de lo que acabas de leer. Pero como Juan es el que escribe esto, supongo que ya sé cómo va a quedar. Que conste que yo tenía mis razones. Eran malas razones, sí. Pero las tenía."

¿Quién tenía razón? Yo, obviamente. La métrica iba en la web. El cliente lo confirmó en la siguiente reunión con la naturalidad de alguien que no sabe que casi destruimos nuestra sociedad por eso.


La moraleja

A los días, fuera del trabajo, con un par de cafés de por medio, hablamos del tema. Nos reímos bastante — de los dos, no el uno del otro, que es diferente.

Y llegamos a un acuerdo que desde entonces ha funcionado: en Nebula no hay cabida para peleas. Debates, sí. Todos los que hagan falta, tan largos y apasionados como queramos. Pero en el momento en que dejamos de hablar de ideas y empezamos a hablar de otra cosa, se para.

Y si la respuesta la tiene el cliente, se le pregunta al cliente. Que para eso está.

Juan Eladio Pareja Martín
Escrito por

Juan Eladio Pareja Martín

Construyo tecnología porque es el único lugar donde la lógica y la creatividad hablan el mismo idioma.