Inteligencia Artificial

📰 Le ofrecimos automatizar sus incendios

📰 Le ofrecimos automatizar sus incendios

📰 Le ofrecimos automatizar sus incendios

Construimos un sistema de captación automática con IA. Funcionaba perfectamente. Le escribió a una estación de bomberos preguntándoles si querían automatizar sus incendios.

Cuando uno descubre n8n y empieza a entender lo que se puede hacer con IA, le pasa algo muy concreto: siente que puede comerse el mundo. Que todo lo que hacían los demás a mano es una señal de atraso. Que el futuro ya llegó y vive en tu servidor.

Nosotros pasamos por esa fase. No voy a mentir.

Nos sentíamos los vanguardistas de la automatización inteligente. Los pioneros. Los Zuckenbergs de Sevilla. ¿Nebula Systems? La envidia de cualquier multinacional tecnológica multimillonaria. Así, sin complejos.

Así que hicimos lo que hace cualquier visionario en esa situación: construimos un sistema en n8n que buscaba leads automáticamente y les escribía. Correos personalizados, tono profesional, propuesta de valor. Todo automatizado. Todo con IA. Todo sin supervisión humana.

Éramos unos genios. O eso creíamos.

Lo que descubrimos es que podíamos hacer bastante. Y que eso no siempre es una buena noticia.


El momento de verdad

Pasan unos días. Me da por revisar los correos enviados.

Ahí estaban. Una lista de mensajes pulidos, profesionales, con su propuesta bien redactada. Y entre ellos, brillando con luz propia: un correo a una estación de bomberos preguntándoles si estarían interesados en automatizar sus incendios.

Por dentro empiezas a hacer la cuenta. A entender lo que ha pasado. La IA no es una persona. Es algo más parecido a un niño muy listo que sabe hacer demasiado bien exactamente lo que le pides — si se lo pides bien. Y nosotros, en ese momento, no se lo habíamos pedido bien.

El sistema buscaba negocios. Encontraba negocios. Les escribía a los negocios. La estación de bomberos era técnicamente un negocio. Lógica impecable. Resultado surrealista.

Desde aquí, disculpas sinceras a quien recibió alguna barbaridad de ese sistema. No era nuestra intención. Bueno, sí era nuestra intención escribirles, pero no exactamente eso.


La moraleja

La IA no tiene sentido común. Tiene instrucciones. Y la diferencia entre las dos cosas es exactamente el tamaño del desastre que puedes montar si confundes una con la otra.

Desde ese día, cualquier sistema automatizado que tocamos tiene supervisión humana antes de que salga algo al mundo real. No por desconfianza en la tecnología — la tecnología funcionó perfectamente. Por desconfianza en nosotros mismos cuando le damos instrucciones sin pensar lo suficiente.

Los vanguardistas de la automatización inteligente aprendieron eso a las malas. Como casi todo lo demás.

Juan Eladio Pareja Martín
Escrito por

Juan Eladio Pareja Martín

Construyo tecnología porque es el único lugar donde la lógica y la creatividad hablan el mismo idioma.