La variable perdida
Estábamos tan tranquilos. Doc revisada, tests en verde, notas de versión escritas, deploy sin sobresaltos — ese lujo que solo te da la ✨documentación✨. Y entonces entras a la web y explota. Dos horas después, el culpable era un espacio de más que ni el copiar y pegar tuvo la decencia de avisarnos que estaba ahí.
Como con cualquier otro parche de la web, todo iba según el manual: revisar la doc de la nueva versión, preparar las envs nuevas, pasar los tests, escribir las notas de versión. Lo de siempre. El despliegue salió sin complicaciones, como suele pasar desde que hacemos esa maravillosa cosa que se llama ✨documentación✨.
Todo correcto. Hasta que entras a la página y da fallo.
En mi cabeza: "uy, qué raro". Reviso los logs — nada. Reviso la configuración — nada. Le pregunto a la IA — tampoco tenía ni idea. Ahí estábamos mi compañero y yo, dándonos de puñetazos con un error que no sabíamos ni de dónde venía.
Lo más rabioso: en desarrollo no pasaba. Y eso es raro de verdad, porque trabajamos con Docker precisamente para tener el mismo entorno en todos lados. Pero bueno, a veces estas cosas pasan.
Ahí estábamos los dos, echando humo del dolor de cabeza, hasta que a mí — el genio de esta historia — se me ocurre revisar las variables de entorno una por una. Y ahí estaba: no había copiado bien el valor de una de ellas.
El momento de verdad
A día de hoy sigo sin saber cómo no nos dimos cuenta ninguno de los dos. Creo que después de revisar y revisar algo, tu cabeza empieza a asumir que ya lo miraste tú o que ya lo miró tu compañero — y ahí es donde se cuela el fallo más tonto de todos, el que nadie mira dos veces porque los dos creen que ya lo hizo el otro.
La moraleja
Hasta el error más tonto te puede hacer perder horas. No hace falta un bug complejo ni una arquitectura rota para perder una tarde entera — a veces basta con un espacio de más en un valor que nadie volvió a mirar. La lección real no es "revisa las envs": es que cuando dos personas asumen que el otro ya comprobó algo, ese algo es precisamente lo que nadie comprueba.